A lo largo del camino de nuestra empresa en temas de reinserción social, me he topado con varios emprendimientos que también dan oportunidades de trabajo y herramientas a personas dentro o fuera de la cárcel. En este artículo les quiero platicar de 4 que debes conocer:

Homeboy Industries

Esta empresa fue de las primeras que conocí en mi búsqueda de empresas que dieran oportunidades a personas dentro y fuera de la cárcel. Homeboy Industries es un consorcio de una docena de empresas, con más de 30 años de historia, y probablemente de las más grandes en el mundo, en términos de cantidad de personas con las que han trabajado. El fundador de este proyecto es el padre Greg Boyle y las empresas de su consorcio se encuentran en la región de Los Ángeles. El programa es de rehabilitación y de reinserción principalmente de mujeres y hombres que estuvieron en pandillas. Lo que más me gusta de este emprendimiento, es que se ha convertido ya en un consorcio de una docena de empresas sociales con servicios como catering, reciclaje de electrodomésticos, cafetería y por supuesto, la panadería, que fue con la empresa con la que comenzaron.

Otra cosa que me gusta, es que han logrado armar una red de servicios para las personas que se acercan al consorcio y que van desde la remoción de tatuajes, estudios, terapia para control de abuso de sustancias, salud mental y apoyo legal. Cada uno de estos servicios tiene sus propias características como duración, e inclusive aliados. Por ejemplo el de control de sustancias lo llevan a cabo en 18 meses, y Homeboy Industires colabora con los Centros de Control de Alcohol y Drogas de Los Ángeles en un programa de 6 meses adicionales de acompañamiento.

También otra cosa increíble es que conectan a egresados de sus programas, con empresas que quieran contratarles y darles una oportunidad. Esto habla sin duda de la visión integral que tiene el consorcio de empresas.

Defy Ventures

Los programas de Defy Ventures, consideran que en muchas ocasiones, las personas que están en prisión en efecto cuentan con habilidades emprendedoras; solo que han sido mal encaminadas. Muchas de las personas en prisión solían llevar cuentas, libros, calcular costos, precio etc.., pero probablemente para alguna actividad ilícita. Defy Ventures ofrece capacitación a personas privadas de libertad, con un seguimiento afuera. Estas capacitaciones van encaminadas a que una vez liberadas, tengan todas las herramientas para emprender. El primer programa se llama “CEO of Your New Life,” o en español, el Director Ejecutivo de tu Propia Vida siendo un programa que busca el establecimiento de hábitos sanos desde un enfoque holístico.

Cuentan también con un Bootcamp para emprendedores para aquellas personas que ya están liberadas, pero que no tuvieron oportunidad de participar del programa anterior en internamiento; este programa es específico para personas que ya tengan un empleo y alojamiento. Posteriormente, cuentan con una incubadora de negocios y programas para los ex-alumnos, la cual consiste en una especie de acompañamiento uno a uno, dependiendo de las necesidades de cada persona.

A pesar de que me gusta mucho el programa de Defy Ventures, no logro ver cuál es su modelo de negocios; pareciera que sus programas son financiados por donaciones, lo cual (no me mal interpreten), está super, pero limita el impacto y alcance de los programas y resultados. Lo que sí es cierto, es que han incubado más de 100 empresas o pequeños negocios en conjunto con sus egresados quienes a su vez, seguramente se vuelven donantes de la organización. La única razón por la que los agregamos en esta lista sin ser una empresa (sino organización sin fines de lucro), es porque es de las pocas que se ha enfocado en el desarrollo de emprendedores dentro de esta población.

Pixza

Pixza es un emprendimiento mexicano que nace como empresa social. Desde que nace, se propusieron encontrar una idea de producto (en este caso culinario), con un gran corazón detrás y sobre todo, un mercado seguro. Pixza es una empresa social que vende las únicas pizzas de masa azul; el color de la masa, viene de la incorporación de maíz azul en los ingredientes de la misma. Pero no sólo eso sino que tienen los ingredientes más mexicanos que puedas imaginar como pizza de chiles rellenos, de flor de calabaza o de chapulines.

Pixza trabaja con organizaciones locales que atienden a jóvenes que provienen de contextos de abandono social. La forma en la que trabajan con ellas y ellos es maravillosa: por cada cierto número de rebanadas de pizzas vendidas, Pixza dona una como “gancho” de acercamiento con estos jóvenes. Las y los chicos que después de algunas veces de acercamiento con el pretexto de comer su rebanada, pueden elegir comenzar “La Ruta del Cambio”. Se le llama de esta manera al programa que opera la empresa para estos jóvenes, en el que se les acerca apoyo y acompañamiento para empoderarse sobre sus vidas, lo cual culmina en una especie de práctica profesional dentro de la empresa.

Dentro de este periodo, los jóvenes “se gradúan” con lo que la empresa le llama el “Horno Social”, que es una pizza especialmente diseñada por y para este joven, cuyas ganancias se irán para la inversión de algo que esta persona necesita para seguir empoderando su vida. También Pixza cuenta con pizzas solidarias en las que una parte de las ganancias se donan a otras organizaciones que atienen otros temas.

Si bien, Pixza no se dedica específicamente a empoderar a jóvenes salidos de prisión, esta población entra dentro de las poblaciones que atienden, que son llamadas de abandono social. Lo que más me gusta de Pixza es que es una empresa que nació con este propósito, que tienen un producto delicioso y super original, y que además (me consta), el impacto de sus programas de la Ruta del Cambio son reales.

Prison Art

Prison Art nace como un emprendimiento de su fundador Jorge Cueto, quien pasó un tiempo dentro de prisión. Estando dentro, se dio cuenta de la cantidad de oportunidades que había para desarrollar la vida de las personas privadas de libertad, así como de negocio. Prison Art es una marca de lujo que trabaja con personas desde que están dentro de prisión, y que les enseña y ayuda a perfeccionar las destrezas para tatuar. Sin embargo, estos tatuajes no se hacen en humanos, sino en artículos de piel como bolsas o tenis. Lo más fascinante es que la empresa aprovecha el talento natural y la pasión de las personas que trabajan con ellos, haciendo que cada pieza sea una verdadera obra de arte.

Prison Art comienza el trabajo con las personas que están dentro, dándoles un salario justo por su trabajo y pagando todas piezas (se vayan a vender, o no; incluyendo aquellas que hacen quienes están practicando), que los participantes elaboran. Dentro de prisión los colaboradores deben comenzar a respetar un compromiso genuino por su trabajo, de tal forma que una vez que están liberados, tienen una oportunidad e empleo segura, la cual, además es bien remunerada.

Lo que más me gusta de Prison Art es que permiten que los colaboradores demuestren su lado artístico y se apasionen con su trabajo. También me gusta mucho cómo han podido posicionar la marca como una marca de lujo de tal forma que cobran un precio justo por los productos los cuales se traducen en salarios superiores a los del mercado para sus colaboradores. Finalmente ha sido una de las pocas empresas sociales dentro de la industria penitenciaria que ya ha levantado rondas de inversión y que ofrece sus productos a nivel internacional.

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