¿Sabías que las primeras ciclistas fueron insultadas e incluso agredidas por atreverse a montar una bicicleta?

Los médicos consideraban que el ciclismo era una actividad perjudicial para la mujer pues afectaba el aparato reproductor y generaba comportamientos nerviosos. Sin embargo, siempre hubo mujeres valientes y pioneras que aunque tuvieran todo en su contra, se enfrentaron a los prejuicios de la época. Durante el siglo XIX, la bicicleta no solo fue una nueva forma de moverse por el mundo, sino que también se convirtió en un instrumento de cambio y de voz para las mujeres en la sociedad.

La mujer que se atrevía a montar una bicicleta rompía con los esquemas establecidos del comportamiento femenino de la época y se convertía en una persona rebelde y de dudosa moral ante el mundo. Su vestimenta cotidiana no ayudaba pues era pesada y con apretados corsés que limitaban su actividad física.

La creación de los bloomers (pantalones anchos) revolucionó la comodidad, libertad y modo de andar de las mujeres tanto en la vida diaria como sobre la bicicleta. Gracias a la bicicleta las mujeres dejaron atrás las prendas incómodas y los comportamientos represores del pasado, abriendo a su vez el camino de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Tal y como escribe el artículo de 1895 del periódico The Courier (Nebraska EEUU), Elizabeth Cady Stanton una activista estadounidense abolicionista muy implicada en el movimiento de mujeres, declaraba que las mujeres iban «manejando la bicicleta hacia el sufragio», o hacia el derecho al voto.

Este derecho, fue reconocido en la Decimonovena Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, sólo hasta el 18 de agosto de 1920, terminando así con casi un siglo de protestas. Si, leíste bien, ¡después de un siglo! El mismo artículo señalaba que la bicicleta prometía poner a la mujer al frente de la profesión política y darle un reconocimiento muy avanzado en todas las consignas de pensamiento y emprendimiento, y citaba que algunas nuevas mujeres estaban montadas en un nuevo «corsé de acero».

En el San Francisco Call del mismo año, señalaba «la bicicleta es una cosa grande, y este no es más que sólo el inicio». Sin embargo, otros medios más conservadores citaban que no había «nada más vicioso que ver a una mujer montada en una bicicleta «(periódico Sunday Herald en 1891).

La Sra. Stanton ve en la bicicleta la promesa de emancipación por la que ha trabajado más de medio siglo.

En el artículo del The Columbian (Pennsylvania, EEUU) de 1895, el autor citaba que las mujeres «rodaban» hacia una mayor libertad, una más cercana equidad con el hombre, el hábito de cuidar de si mismas, y hacia una nueva filosofía del uso de la ropa.

Las mujeres históricamente han buscado mayor libertad y derechos, para lograr una equidad de género. Al igual que con muchas otras herramientas, con la bicicleta, las mujeres lograron conquistar el terreno antes prohibido, logrando demostrar su osadía y libertad de andar por el mundo «rodando».

Una bicicleta es más que un medio de transporte, es un medio de expresión, es un medio de cambio, de revolución. Si te interesa conocer la historia de más personas usando la bicicleta como una herramienta hacia el cambio social, te invito a leer la historia de Luis, el Doctor en Bicicleta, quien está llevando salud a las comunidades más vulnerables en Campeche. 

Fuentes:

https://www.theatlantic.com/technology/archive/2014/06/the-technology-craze-of-the-1890s-that-forever-changed-womens-rights/373535/

https://chroniclingamerica.loc.gov/data/batches/curiv_dogtown_ver01/data/sn85066387/00175037263/1895062901/0698.pdf

https://chroniclingamerica.loc.gov/data/batches/pst_irvin_ver01/data/sn83032011/00280776865/1895083001/0739.pdf

Entradas recomendadas